Terapia individual
La terapia individual es un espacio seguro y confidencial donde poder parar, mirarte con calma y entender qué te está pasando. A veces llegamos con un malestar muy concreto; otras, con una sensación difusa de estar desbordados, bloqueados o desconectados de nosotros mismos.
En las sesiones trabajamos juntos para identificar lo que te genera sufrimiento, comprender cómo has aprendido a afrontarlo y encontrar nuevas formas de relacionarte contigo, con tus emociones y con tu entorno. El objetivo no es “arreglarte”, sino ayudarte a conocerte mejor, fortalecer tus recursos y recuperar equilibrio y bienestar.
El trabajo terapéutico se basa en una visión integradora, adaptada a cada persona y a cada proceso. Esto implica combinar diferentes enfoques terapéuticos —como la terapia sensoriomotriz, EMDR, la terapia cognitivo-conductual y el mindfulness— para abordar tanto lo emocional como lo corporal, cognitivo y relacional, respetando siempre tu ritmo y tus necesidades.
Acompaño procesos relacionados con:
Ansiedad
Estrés
Bajo estado de ánimo
Autoestima
Trauma
Dificultad en la relación con la conducta alimentaria
TDAH/TDA
Dificultades en las relaciones
Cambios vitales o momentos de crisis.
Duelos
La terapia es un proceso, y cada paso cuenta. No tienes que hacerlo solo.




Terapia infanto-juvenil
La infancia y la adolescencia son etapas de grandes cambios emocionales, sociales y personales. A veces, los niños y adolescentes no saben cómo expresar lo que sienten y el malestar aparece en forma de ansiedad, cambios de conducta, dificultades escolares, problemas de autoestima, tristeza, enfados frecuentes o aislamiento.
En terapia se pueden abordar dificultades como:
Miedos y ansiedad
Problemas de conducta
Dificultades en la gestión emocional
Bajo estado de ánimo, inseguridad
Problemas de autoestima
Dificultades en las relaciones sociales
Acoso escolar
Conflictos familiares
Dificultades de adaptación a cambios vitales (cambios de colegio, separación de los padres, fallecimientos)
Problemas de atención y/o impulsividad (TDAH/TDA)
Desmotivación escolar
Problemas para el control de la ira
La terapia infanto-juvenil ofrece un espacio seguro donde puedan sentirse comprendidos, expresar sus emociones y aprender a gestionarlas de una manera saludable. El trabajo terapéutico se adapta a la edad y a las necesidades de cada menor, utilizando un enfoque cercano y respetuoso con su ritmo.
El acompañamiento incluye también a las familias, proporcionando orientación y herramientas para entender lo que está ocurriendo y favorecer cambios positivos en el día a día. El objetivo es fortalecer el bienestar emocional del niño o adolescente y potenciar sus recursos personales, relacionales y emocionales.




Evaluación TDAH/TDA
La evaluación psicológica permite comprender qué está ocurriendo y diferenciar el TDAH/TDA de otras dificultades que pueden presentar síntomas similares, como la ansiedad, el estrés, las dificultades emocionales o los problemas de aprendizaje. Por ello, se trata de un proceso riguroso y personalizado, adaptado tanto a niños y adolescentes como a adultos.
La valoración incluye entrevistas clínicas, recogida de información del entorno (familia y/o contexto académico o laboral) y pruebas estandarizadas que permiten obtener una visión global del funcionamiento atencional, cognitivo y emocional. El objetivo no es poner una etiqueta, sino ofrecer claridad, comprensión y una base sólida para orientar el tratamiento o las adaptaciones necesarias.
Tras la evaluación, se entrega un informe detallado y se explican los resultados de forma clara, proporcionando orientaciones y recomendaciones prácticas para el día a día, el ámbito académico, laboral y familiar.




Supervisión de casos
.La supervisión de casos es un espacio de reflexión, aprendizaje y acompañamiento profesional dirigido a psicólogos que desean revisar sus casos desde una mirada ética, cuidadosa y fundamentada.
A través de la supervisión, trabajamos la comprensión del caso, la formulación clínica, el encuadre terapéutico y las dificultades que pueden surgir en el proceso, así como los aspectos emocionales y relacionales que moviliza el trabajo terapéutico. El objetivo es ampliar la mirada, fortalecer la práctica terapéutica y ofrecer un sostén profesional que favorezca intervenciones más seguras y eficaces.
La supervisión se adapta a las necesidades de cada profesional y puede realizarse de forma individual o en pequeño grupo. Se ofrece desde una visión integradora, respetuosa con el estilo terapéutico de cada profesional, fomentando un espacio de confianza, pensamiento crítico y crecimiento continuo.



